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Acontecimientos
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13.07.10
El palacio del zar Alexei Mijáilovich en Kolomenskoe |
Las normas modernas de seguridad contra incendios no permiten construir un palacio totalmente de madera, es por eso que las estructuras sustentadoras son de hormigón armado y sólo la parte superior está cubierta de troncos. Sin embargo, por la autenticidad de los interiores y de los murales, dan garantía los especialistas.
Anchos peldaños de madera, una cúpula metálica con pinturas murales, y he ahí el salón de Alexei Mijáilovich (Red.: Alexis o Alejo I de Rusia). Justamente en estos interiores, los embajadores extranjeros esperaban audiencia del zar. Los planos arquitectónicos del edificio y los de las habitaciones se conservaron, y la información sobre las pinturas murales, los artistas las logran poco a poco. El Artista Iván Glazunov relata sobre estos dibujos: La Carta de Hierbas así la llamaban en el siglo XVII. En esta carta, queda implícita la pintura ornamental con flores, tallos, árboles entrelazados.
Las paredes del comedor real están tapizadas con telas a la moda europea de la época de Alexei Mijáilovich. La sala de recepciones oficiales, es una mezcla de estilos oriental y occidental. El ornamento es similar al persa, el azulejo de Ucrania. El dorado candelabro, es como en su tiempo lo manufacturaban los maestros alemanes. Por supuesto, todo esto es una réplica de objetos antiguos, pero, afortunadamente, realizados a partir de las descripciones de los aposentos del palacio.
El horno es muy interesante, con águilas bicéfalas. Ella también tuvo que hacer eco de la grandeza del Zar, continúa la historia, Iván Glazunov -. Esta águila, según la idea del Zar, debía integrar la Soberanía en Alexei Mijáilovich, de todos los estados ortodoxos europeos.
Alexei Mijáilovich, apodado El Silencioso, podía pasar horas en oración, por lo que en sus aposentos tenía las imágenes de David y Salomón, del Antiguo Testamento.
Cerca de 300 habitaciones, techos, similares a una cúpula: en el siglo XVII, los extranjeros quedaban tan impresionados por la grandeza arquitectónica, que llamaban al palacio La octava maravilla del Mundo.
La Iglesia es casi tan antigua como el palacio. En el año 1685 ella estaba entre los bosques y pantanos de Arjángelsk (Red.: Arcángel). La descubrieron hace algunos años, fue desmontada y llevada a Moscú, donde comenzó su restauración. Ahora la Iglesia del Arcángel y el restaurado palacio, forman parte de un conjunto arquitectónico único.
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